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TGD, TEA y Autismo

Por lo general, el autismo puede diagnosticarse con certeza ya a los 3 años, aunque los primeros diagnósticos de espectro generalmente se realizan entre los 18 y los 24 meses. Los padres son los primeros en notar que su hijo muestra conductas inusuales o que no alcanza los hitos del desarrollo normales; algunos dicen que su hijo parece distinto de cuando nació, mientras que otros describen a un niño que se desarrollaba normalmente y que luego perdió algunas capacidades. A veces, al comienzo, los pediatras no prestan atención a los signos de autismo, pensando que el desarrollo del niño se normalizará “con el tiempo” y recomiendan a los padres “esperar y ver qué pasa”. Sin embargo, nuevas investigaciones muestran que, cuando los padres sospechan que su hijo tiene algún problema, suelen tener razón. 
Si usted está preocupado por el desarrollo de su hijo, no espere: hable con su pediatra para que se le practiquen al niño estudios de detección de autismo. 
Aunque los padres puedan sentir cierta inquietud ante el hecho de denominar “autista” a un niño pequeño, cuanto antes se lo diagnostique, más pronto podrán comenzar las intervenciones.